Refranes de mujeres

En el andar y en el beber, se conoce a la mujer.

Mujeres sin pulgas, pocas o ninguna.

Las mujeres nunca son como el hombre, o mejores o peores.

De todo mal y todo bien es compendio la mujer.

Quién mujer no tiene, carece de mil males y mil bienes.

Donde hay mujeres, hay pesares y placeres.

Dos cosas ni mejores ni peores pueden ser: Roma y la mujer.

La mujer, el caballo y el melón, no admiten término medio.

La mujer es la salud y la calamidad de una casa.

La mujer y la sangría, a veces matan y a veces dan la vida.

Ni con ellas ni sin ellas.

Las mujeres, donde están sobran; y donde no están, hacen falta.

Refranes sobre el deseo a la mujer

¡Ah Señor, por quien tú eres, no se acaben las mujeres!

Cuando de las mujeres hables, acuérdate de tu madre.

Querer bien a las mujeres, es moneda de ley.

Si bien no quieres a las mujeres ¿a quién bien quieres?

Más vale mujer que hacienda.

A tu mujer, por lo que valga y no por lo que traiga.

Hombre sin mujer al lado, nunca bienaventurado.

La alpargata y la mujer, a todo hombre le vienen bien.

La mujer es la mitad del hombre.

La mujer y la viña dan al hombre alegría.

Los fundamentos de la casa, son la mujer y el buey.

Para quitarlos de afán, Dios da mujeres a los hombres y a los niños pan.

Rubias y morenas, sacan al hombre de sus penas.

Sin una mujer al lado, el hombre es un desdichado.

Donde no hay mujer, no hay placer.

Comidas y cenas, las mujeres las dan buenas.

Donde no andas las manos de mujer ¿qué cosa delicada puede haber?

La mujer y la perdiz, aunque den algo en la nariz.

La mujer es el guardián de la casa.

Los que no tienen mujer, muchos ojos ha menester.

La casa sin mujer, es como mesa sin pan.

Casa sin mujer, cuerpo sin alma viene a ser.

Casa sin mujer, no es lo que debe ser.

Casa sin mujer, barca sin timón, lo mismo son.

En casa sin mujer ¿qué gobierno puede haber?

En casa donde no hay mujer, algo se queda por hacer.

Mujer muerta, casa desecha.

Salón sin damas, cuerpo sin almas.

Refranes sobre el poder de la mujer

Lo que la mujer quiere, Dios lo quiere.

Lo que la mujer desea, Dios lo ampara.

El hombre pone, Dios dispone y la mujer descompone.

El hombre propone y la mujer dispone.

Más manda la mala con su rabo que el rey en su reinado.

La mujer y el oro lo pueden todo.

En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.

Hazte el amigo de la mujer de tu enemigo.

Lléveme Dios a ese mesón, do manda la mujer y el hombre no.

La mesonera me oiga; el mesonero me oiga o no me oiga.

Cuando fueras al mesón, que la mesonera sea tu parienta y el mesonero non.

Cuando fueres a tierra ajena, que el huésped sea tu parienta.

En la casa y en la ventana, que la mujer sea tu parienta.

Desde el Levante hasta el Poniente, de la mujer seas pariente.

En la casa del doliente, que tengas a la mujer por pariente.

Si pariente has de ser, séaslo de la mujer.

Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.

Faldas quitan barbas.

Lo que no logran barbas, lo logran las faldas.

Más consiguen faldas que plumas y espadas.

Mucho pueden faldas cruzando antesalas.

Por las faldas se suben a las montañas.

La mujer dice y hace cuánto le place.

Deseo de mujer, todo lo llega a vencer.

No tiene fuerza fortuna sobre mujer ninguna.

Más tira moza que soga.

Por donde van ellas van ellos.

No se atreve un hombre a más de aquellos que le consiente la mujer.

Quien quiera besugo, bese a su mujer en el culo.

Lo que quiere la mujer, eso ha de ser.

Una mujer hizo a un obispo cerner.

Amiganza, deudo y sangre, la mujer lo muda.

Al hombre de más saber, una mujer sola le echa a perder.

Tres cosas mudan la naturaleza del hombre: la mujer, el estudio y el vino.

La mujer puede tanto, que hace pegar a un santo.

Lo que el diablo no puede hacer, hácelo la mujer.

Lo que una mujer no tome a su cargo, no lo tomará el diablo.

No hay dolor, que la mujer no sepa hacer menor.

El espejo y la mujer, tratados han de ser.

La mujer bien tratada y sujetada.

No trates a tu mujer como burra de alquiler.

Mujeres y guitarras, es menester mucho tino para templarlas.

Al asno, el palo; a la mujer el regalo.

A la mujer y a la gata no les lleves la contraria.

A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.

La naranja y la mujer no has de apretar: que den lo que quieran dar.

Con tino se saca jugo de mujeres y frutos.

Al pescado y a la mujer con los dedos ha de ser.

La mucha cuerda pierde a la más cuerda.

La mujer, mala o buena, más quiere freno que espuela.