Dicho y refranes de la muerte

Los refranes o frases cortas sobre la muerte, puede que sean del saber popular, más antiguo que se conoce. En este post, te vamos a mostrar una amplia variedad, en la que podrás encontrar un elemento común; la muerte es lo único que no se puede evitar. Los refranes de la muerte, también ha sido fuente de inspiración para ser utilizadas, como frases fúnebres para despedir a amigos y familiares.
frases de motivacion
Iván López
Compilador

Refranes y dichos sobre la muerte

Entre guerra y paz, al que matan ahí se yaz.

¿Qué aprovecha que dé candil de hierro, si no ha dado el del cielo? (a propósito de no ser la llegada la hora de morir)

¿Qué es morir la gente? Estirar la pata y arregañar el diente.

No es señal de muerto tener el rabo tuerto. (remate de un cuentecillo).

El último barranco lo tapa el cuerpo.

Quien acaba, su hoyo tapa.

Muchos se van sin óleo al otro mundo; pero sin zarandeo, ninguno.

Mala es la muerte al ojo.

Ver la muerte al ojo, es un mal tramojo.

El mayor de los disparates, es liar un hombre a su petate.

Para el último viaje no es menester equipaje.

Entonces la muerte es buena cuando claramente es mala.

Donde no hay muerte, no hay mala suerte.

Donde hay muerte, no hay buena suerte.

Donde no hay muerte, no hay cosa fuerte.

Dichosos aquellos que sus errores cubren la tierra.

Libre al que muere has de llanar; no al que nace en libertad.

Morir es renacer.

Morir es volver a vivir.

Muere y vivirás.

Muerte es rescate y remate.

La muerte es redentora.

La muerte es el último remedio de nuestros males.

La muerte es gran liquidadora.

La muerte es gran remediadora.

La muerte es la fuente de la vida; unos mueren para que otros vivan.

Lo que el médico curar no puede, lo cura la muerte.

Lo que nadie remediaba, viene la muerte y lo acaba.

Par del deleite, la muerte.

Quien muere pobre y a tiempo, muere contento.

Bien hace la muerte cuando se lleva a quien debe.

Feliz es la muerte, que antes que la llamen viene.

No es mala la muerte cuando a buena parte viene.

Muerte con honra desasombra.

Al caer de la hoja te espero.

En octubre, en enfermo que no se agarra, cae con la hoja de parra.

Jaula abierta, pájaro muerto.

La ida de mi abuelo, que fue al cementerio y jamás ha vuelto.

Quien se ha de matar, en el corazón se ha de dar.

Si me matan en la uña, volveré a la otra luna; si me matan al refregón. Volveré o no ; pero si me echan a la candela, adiós, Micaela.

Llegada la hora de la verdad ¿Qué hombre mentirá?

Refranes sobre lo inevitable que es la muerte.

Al fin morir, y la llave en la puerta.

Al fin, morir, y la llave en la puerta, para que otro se meta.

Al fin final, al fin morir.

Al fin final, dejar por lo eterno lo temporal.

Al fin final, dejar lo eterno por lo temporal.

Al fin, morir; y de la muerte en pos, lo que quiera Dios.

Al fin y a la por partida, la muerte triunfa de la vida.

No hay vida sin muerte ni placer ni pesar.

La muerte o nadie perdona.

O morirá el asno o quien lo aguija.

La muerte es tan cierta como la vida cierta.

No hay cosa cierta en la vida, sino que será finida.

Andar, andar, cuerpo a enterrar.

Apartar nos ha la pala y la azada.

Pascua vendrá que no nos hallará.

Queramos o no queramos, morir tenemos.

Morir habemos, ya lo sabemos.

Que queramos o no queramos, hacia la huesa caminamos.

Antes de mil años, todos seremos calvos.

A cabo de cien años, sois marido, calvo.

De aquí a cien años, todos seremos chatos.

De aquí a diez años ¿dónde estará el burro y su amo?

Hoy en palco, y mañana en catafalco.

Hoy somos y mañana no.

Hoy semos y mañana perecemos.

Los hombres somos como los higos; el que no cae hoy, cae mañana.

Somos como las carrascas: que la que no cae hoy, cae mañana.

Cuando empezaste a vivir, empezaste a morir.

Nacer es empezar a morir, y morir es empezar a vivir.

Se nace, para morir; se muere, para vivir.

Cada hora que pasa nos hiere y la última nos mata.

Entierro, bautizo y boda, compendian la vida toda.

De la cuna, se sigue la sepultura.

Por un mismo camino, andan la vida y la muerte; una va, y la otra viene.

Todo lo que nace, muere, sea lo que fuere.

Todo sale de la tierra, y todo vuelve a ella.

A todo hace la muerte: se lleva lo seco y no poco de lo verde.

A todo hay maña, sino a la muerte.

A todo hay remedio, sino a la muerte.

Para todo hay medio, sino para la muerte.

A la muerte no hay remedio, sino tender la pierna.

Cuando viene la chata, ¿qué hacer sino estirar la pata?

Contra la muerte no hay remedio; pero la muerte es un remedio.

Para todo hay arte, sino para la muerte.

A la muerte, no hay cosa fuerte.

El amor y la muerte, se apostaron a ser fuertes; el amor bien lucho, pero la muerte venció.

Fuerte, fuerte, nada tanto como la muerte.

Contra la buena o mala suerte, solo tiene poder la muerte.

La muerte poder de Dios tiene y hace lo que quiere.

Solo Dios dijo a la muerte “¿a dónde vas?, detente”.

La muerte, de un soplo, mata al más fuerte.

Contra la muerte no hay ley, mate al papa o mate al rey.

Adonde quiera que corrieres, allá te encontrará la muerte.

Andes por aquí, andes por allí, el paradero es morir.

Al morir, no hay que huir.

Dos cosas que no pueden ser; librarse de la muerte y guardar a una mujer.

La muerte, por todo muerde.

La muerte, de tanto morder perdió los dientes; pero bien sin ellos se avía, porque tiene recias las encías.

Para todos hay cementerio.

La muerte es azulea, que todas las cosas duela.

Por donde quiera que pasa, la muerte todo lo arrasa.

La muerte tiene por fuero, ser libre de todo fuero.

La muerte todo lo ataja.

La muerte, todas las medidas vierte.

Cuando la muerte se presta, no queda lanza enhiesta.

Cuando la muerte viene derecha, no hay tal flecha.

¿Dónde hay castillo tan fuerte, que nos defienda de la muerte?

¿Sabes quién es el general más fuerte? La muerte.

A la muerte pelada no hay puerta cerrada.

Para la muerte, no hay puerta cerrada ni casa fuerte.

La muerte, sin tener llaves, todas las puertas abre.

La muerte regalos no prende.

La muerte y los buenos jueces, no dejan que los cohechen.

Dijo el dinero: “yo hago todo cuanto quiero”. Y dijo la muerte: “prueba conmigo, y verás que soy más fuerte”.

El dinero dijo a la muerte: “Detente”; y la muerte dijo: “no quiero”.

Si el dinero es fuerte, más es la muerte.

Cuando al desventurado todo le falte, la muerte, al menos, no ha de faltarle.

Pues nada se puede hacer contra la muerte, venga cuando venga y llegue cuando llegue.

Dichos populares sobre la llegada de la muerte

Ningún día malo, muerte temprano.

Hoy somos; mañana no.

Tan presto se va el cordero como el carnero.

El morir es cierto; el cuándo, el cómo y el dónde, inciertos.

La muerte, muy cierta; más la hora muy incierta.

Se sabe dónde se nace; pero no dónde se muere.

Cuando el hombre menos se cata, viene la muerte y lo arrebata.

Cuando el pavo más se ufana, tiene la muerte más cercana.

Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!

Cuando más descuidado estuvieres, cata ahí la muerte.

Cuando menos se piense, la muerte llega.

Cuando te imaginas más fuerte, con la muerte te topaste.

Quien mucho piensa vivir, más presto suele morir.

En un decir “ya”, la vida se va.

La muerte está más cerca de nosotros, que la pestaña del ojo.

Cada paso que des, el postrero puede ser.

No hay hora segura hasta la sepultura.

Ninguno es tan viejo, que no pueda vivir un año, ni tan mozo que no pueda morir hogaño.

La muerte pelada, tras la puerta cata.

La muerte no llama a la puerta: al través de los muros se entra.

La muerte no sabe de fórmulas corteses.

La muerte siempre es traidora: no dice ni el día ni la hora.

La muerte no suele avisar; cuando menos lo estrás, ahí está.

Mal pasado, al fin, morir, y no sé cuándo.

Nadie tiene la vida comprada.