Frases y citas famosas sobre la muerte

Tanto la muerte como la vida, han obsesionado a filósofos, escritores y a toda clase de sabios durante toda la existencia del ser humano. En este post, te mostramos las frases sobre la muerte que más nos han gustado. Desde luego, son una muy buena forma de reflexionar, porque te transmiten innumerables puntos de vista.
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Iván López
Compilador.

Frases cortas sobre la muerte

La muerte es terrible para aquellos que con la vida lo pierden todo; no para aquellos cuya grata memoria no puede morir nunca. Cicerón.

El último momento es terrible, por hermoso que haya sido el resto de la comedia; se echa un poco de tierra sobre la cabeza y todo ha terminado. Pascal.

No: la muerte no es un sueño eterno. Borrad de las tumbas esa máxima impía, que cubre con un crespón fúnebre la naturaleza y que es un insulto a la muerte. Es mejor que grabéis estas palabras: “la muerte es el comienzo de la inmortalidad”. Robespierre.

Si se nos ofreciese la inmortalidad en la tierra, ¿quién querría aceptar este triste presente? Rousseau.

Todo cambia, y nada puede morir. Ovidio.

Como los hombres no pueden encontrar remedio a la muerte, a la miseria y a la ignorancia, han decidido no pensar nunca en todo aquello para ser felices. Pascal.

Supone igual tontería llorar porque de aquí a cien años ya no viviremos, que llorar porque no vivíamos hace cien años. Montaigne.

Las penas de la vida nos hacen soportable el pensamiento en la muerte, y este mismo pensamiento nos ayuda a soportar las penas de la vida. Pelet de la Lozére.

Tantos millares de hombres enterrados antes que nosotros nos animan a no temer el ir a encontrar tan buena compañía en el otro mundo. Montaigne.

Me gustaría suprimir las pompas fúnebres. Hay que llorar cuando los hombres nacen y no cuando mueren. Montesquieu.

La muerte representa el principio romántico de nuestra vida. La muerte es la vida. Merced a la muerte la vida se fortalece. Novalis.

Somos deudores de nuestra muerte y de la muerte de nuestras cosas. Horacio.

Doquiera me vuelvo, sólo veo imágenes de muertos. Ovidio.

Un hermoso morir honra toda la vida. F. Petrarca.

Muerte, ¿Quién eres tú? Una sombra oscura, un bien o un mal que toma forma y naturaleza según los afectos del hombre. Monti.

La muerte es un soñar sin ensueños. Napoleón.

Muchos hombres no viven sino por temor a la muerte. J. Normand.

La muerte es un triunfo sobre sí mismo que, como toda superación del propio ser, nos crea una existencia nueva y más fácil. Novalis.

Deprisa o despacio todos nos aproximamos a una sola meta. Ovidio.

No podemos comprender la vida si no nos explicamos de algún modo la muerte. El criterio rector de nuestras acciones, el hilo para salir de este laberinto y, en suma, la luz, debe llegarnos del más allá: de la muerte. Pirandello.

La muerte que se aproxima nos muestra dulcemente y sin ruido más secretos que los que la meditación ofrece al genio. Lacordaire.

Todo nace, todo pasa y todo llega al término desconocido de su destino: la onda arrastrándose en el océano, la hoja fugitiva a merced del viento, la aurora perdiéndose en la noche y el hombre en la muerte. Lamartine.

La muerte no es un mal, puesto que libera al hombre de todos los males, y junto con los bienes le quita los deseos. Leopardi.

No tengáis miedo a la muerte, Supone una estulticia perder cualquier momento la alegría de vivir, temiendo la muerte. Libro de Catón.

La muerte, como el nacimiento, es un misterio de la naturaleza: supone una composición o una descomposición de ciertos elementos. Marco Aurelio.

La muerte de los jóvenes constituye un naufragio; la de los viejos es un atracar en el puerto. Plutarco.

No debemos robar a los vivientes el amor con que acompañamos a los muertos cuando los enterramos. Raabe.

¿Para qué vivimos, pues, si no es para morir? Lamartine.

Ni el sol ni la muerte pueden ser mirados fijamente. Rochefoucauld.

Siempre oprime dolorosamente el corazón humano, aunque sea extraño, el que se va y dice adiós para siempre. Leopardi.

¡Oh muerte elocuente, poderosa y justa! Has persuadido a quien nadie podía aconsejar; has hecho lo que nadie osó hacer, y solamente tú te atreviste a desterrar y despreciar cuanto era adulado en el mundo. Has empequeñecido toda grandeza exagerada, todo orgullo, toda crueldad y toda ambición humana, cubriendo todas estas cosas con dos simples palabras: hic jacet (aquí yace). Raleigh.

No te hagas la ilusión de vivir largo tiempo, puesto que dondequiera que vayas la muerte sigue la sombra del cuerpo. Libro de Catón.

No existe la muerte. Eso que lo parece es un simple tránsito. Longfellow.

¿Qué mejor muerte puede hallar el hombre sino desafiando terribles probabilidades, por las cenizas de los antepasados y por los templos de sus dioses? Macaulay.

Si los dioses existen, salir de la vida no es una cosa terrible, ya que no es posible que traten de causarnos daño; y si no existen o no se cuidan de las cosas humanas, ¿para qué vivir en un mundo sin providencia y sin Dios? Marco Aurelio.

Si no existiese la muerte, casi no habría poesía en la vida. A. Graf.

Indudablemente es una gran cosa que todos tengamos la evidencia de la muerte, y todos vivimos como si estuviéramos seguros de vivir siempre. Guicciardini.

En el fondo, es una misma cosa ser colocado en la cuna o en el ataúd. Hebbel.

Hasta el último instante representamos una comedida con nosotros mismos. Heine.

Cuando hemos muerto, todos los días son domingos. Jean Dolent.

El mundo es una posada, y la muerte el final del viaje. Dryden.

Ten todo el día ante tus ojos la idea de la muerte, y de todas las demás cosas que te parecen espantosas, con lo que no cruzará por tu mente un pensamiento vil ni se suscitarán en ti deseos demasiado ardientes. Epicteto.

Creo que a los muertos les importa muy poco el tener unos suntuosos funerales; ello no es sino una inútil pompa que halaga la vanidad de los supersticiosos. Eurípides.

Con frecuencia se ha dicho que lo terrible no es la muerte, sino morir. Fielding.

No debemos llorar más que la muerte de las personas felices, es decir, de muy escasas personas. Flaubert.

Cuanto más recordemos a las personas queridas y nos aflijamos por ellas, tanto más aprenderemos a imitar su buena conducta y a estimarlas, aunque las hayamos perdido. Foscolo.

¡Oh, muerte, cuán amarga es tu memoria! ¿Cuán presta tu venida! ¿Cuán secretos tus caminos! ¡Cuán dudosa tu hora! ¡Cuán universal tu señoría! Fray Luis de Granada.

La muerte constituye un fin para todos los hombres; felices aquellos que mueren con la consoladora persuasión de merecer las lágrimas de los supervivientes. Federico el Grande.

Nacer es solamente comenzar a morir. Gautier.

La muerte se halla tan próxima, que su sombra se cierne incesantemente sobre nosotros. J.Geiler.

La fe embellece la muerte y la hace dulce, alegre, preciosa y deseable si se despoja de toda idea de destrucción, que tan espantosa la hace la mayoría de los hombres, y representándola como un rescate de esta cárcel terrenal, en la que se suele agonizar más que vivir. Giobert.

¡Dulce vida, bello y amable hábito del ser y del hacer! ¿Debo separarme de ti? Goethe.

Nada tiene que temer el hombre que habitualmente piensa en la muerte. A.Graf.

Para el héroe, para el soldado, como para el hombre de acción y para el hombre materialista, todo acaba a seis pies de profundidad. Para el idealista, todo comienza allí. Estar muerto es ser todopoderoso. Victor Hugo.

La muerte no es una parte de la existencia, sino solamente un intermedio, una transición de una forma del ser finito a otro distinto. Wilhelm.

Conviene a los que viven el pensar perpetuamente en la tumba. En este punto están de acuerdo el sacerdote y el filósofo. Es preciso morir. El abad de la Trapa da la réplica a Horacio. Victor Hugo.

Los hombres sienten miedo ante la muerte como lo tienen los niños de andar en la oscuridad. Bacon.

El hombre teme a la muerte porque todavía no ha sido bastante feliz; querría morir cuando alcanza la máxima felicidad. Barnhagen.

Los sabios no lloran a los vivos ni a los muertos. Bhagavad-Gitâ.

El hombre no conoce su hora. Biblia.

Para casi todo el género humano, la muerte y la inmortalidad son materias de curiosidad endeble y rara. Son poquísimos los hombres que caminan mirando al cielo y viven pensando en la muerte. Borghense.

El prolongado hábito de vivir hace que nos repugne la muerte. Browne.

Es una cosa tan natural morir como haber nacido; y a un niño, posiblemente, le resulta una cosa tan penosa como la otra. Bacon.

Todo el tiempo de que disponemos en este mundo debe ser dedicado a pensar en la eternidad. Todo el tiempo que no se piensa en la muerte es tiempo malgastado y perdido. Es increíble que se nos pueda olvidar un solo minuto. Borghense

La muerte con el poder de su rayo de sol, se pone en contacto con la carne y despierta el alma. Browning.

¡Oh, cuán terribles son los lamentos de los muertos! Impasibles ante cualquier arrepentimiento, sordos a toda explicación o disculpa, incansables, inmutables y sin dar tregua. ¡Y cuán culpable se juzga respecto de ellos todo aquel que tiene un verdadero corazón! D’Azeglio.

He meditado frecuentemente sobre la muerte y encuentro que es el menor de todos los males. Bacon.

El hombre es un noble animal, que aparece espléndido cuando se ha convertido en cenizas y está lleno de pompa en la fosa. Burton.

¿Pobres muertos ¿Por qué lloraros hoy, y en el curso de algunos meses, para reír y burlarnos al cabo de un año? Nos hicisteis en vida constituye un hecho verdadero y real. ¿Por qué hemos de cambiar nosotros? D’Azeglio.

Vivir es una enfermedad de la que el sueño nos alivia cada dieciséis horas; es un paliativo. La muerte es el remedio. Chamfort.

Viven los que lograron evadirse de los vínculos corpóreos como de una cárcel. En cambio, es muerte eso que vosotros llamáis vida. Cicerón.

Lo que llamamos muerte es una cosa que hace llorar a los hombres; y sin embargo se pasan un tercio de su vida durmiendo. Byron.

La vida de los muertos está en la memoria de los vivos. Cicerón.

Si todavía no conoces la vida, ¿Cómo podrá conocerse la muerte? Confucio.

Felices los que mueren jóvenes y descienden en el negro refugio de los muertos sin haber conocido las penas de la vida, sin haber tenido tiempo para entrever las añagazas del odio, la dudosa fidelidad de los amigos y los profundo abismos del corazón humano. Menandro.

Toda la sabiduría y todos los discursos del mundo se resuelven en esto: enseñarnos a no temer a la muerte. Montaigne.

Vivir en los corazones que dejamos tras nosotros, eso es no es morir. Campbell.

No teme a la muerte quien sabe despreciar la muerte. Catón.

La muerte y la vida gozan de parecidos derechos; no puede pasar la una sin la otra. Dalséme.

La naturaleza no es más que una sucesión de nacimientos y muertes. Diderot.

Puede corregirse un miedo con otro; el miedo a la muerte con el miedo al deshonor. Diderot.

El que no ha sido puesto a prueba por la buena y la mala suerte muere como un soldado que no ha visto nunca al enemigo. Klinger.

El principio de la fuerza moral es el desprecio de la muerte. Lacordaire.

Ves tras de ti una eternidad sin fondo, y otra eternidad ante ti. Situado así en el centro, ¿Qué diferencias encuentras entre una vida de tres días y otra de tres siglos? Marco Aurelio.

Muere joven el amado de los dioses. Menandro.

Camino del cementerio

Se encontraron dos amigos:

¡Adiós!, dijo el vivo al muerto;

¡Hasta luego!, el muerto al vivo. Dicho castellano.