Frases sobre la envidia

Nuestra envidia dura siempre más tiempo que la felicidad de los que nosotros envidiamos. Rochefoucauld.

Las discordias entre los sabios nacen generalmente de una desatada ambición y del anhelo insaciable de crearse un hombre, o de la envidia engendrada por un mérito inferior contra el esplendor de otro superior que lo oscurece. Federico el Grande.

¡Cuántas mujeres se enamoran de un hombre, no para tenerlo, sino para no dejarlo a otra! Lindner.

Poseo tres perros feroces; ingratitud, soberbia y envidia. Cuando estos tres perros muerden, la herida es muy profunda. Luther.

La envidia es la más involuntaria y la más aduladora de las lisonjas. Marbeau.

Con la fama crece, en justa proporción, la envidia; el hombre que representa un carácter siempre tiene enemigos. Young.

El que afirma que no es feliz podría, al menos, disfrutar de la felicidad de los amigos y del prójimo, pero la envidia le impide gozar de este último recurso. La Bruyére.

Muchas veces un se envanece incluso de las pasiones más criminales; pero la envidia es una pasión tímida y vergonzosa que nunca osamos confesar. Rochefoucauld.

La envidia hace parecer más abundantes las mieses de los campos ajenos, y más rico en leche en el rebaño vecino. Ovidio.

Un medio infalible para no tener quien nos envidie es el carecer de méritos. Oxenstiern.

De la misma forma que el hierro es comido por el orín, los envidiosos son consumidos por la misma pasión. Plutarco.

El entusiasmo hace prosélitos; la candidatura, amigos. Refrán portugués.

La envidia que habla y grita siempre es torpe; lo que debe temerse en verdad es la envidia que calla. Rivarol.

Si uno puede disponer de un mínimo de cualquier cosa, siempre surge alguno que se molesta. Busch.

El hombre que nadie envidia no es feliz. Esquilo.

La envidia es una especie de alabanza. Gay.

Ninguno de los tiranos de Sicilia inventó nunca un suplicio peor que la envidia. Horacio.

El envidioso enflaquece al ver la opulencia del prójimo. Horacio.

La envidia es lo que más se parece al amor: ser envidiado es casi lo mismo que ser amado. D’Houdetot.

La envidia es más irreconciliable que el odio. Rochefoucauld.

En general, lo horrible de este mundo es que buscamos con el mismo ardor el hacernos felices y el impedir que lo sean los demás. Rivarol.

La felicidad de los dioses consiste en desconocer la envidia. Focílides.

Quien mira demasiado las cosas ajenas no disfruta las propias. Séneca.

Los envidiosos ven los defectos. Miremos nosotros únicamente las bellezas. Tamayo.

Mucho más dulce que la admiración de los hombres resulta, para una señora moderna, el sentimiento de suscitar la envidia en otra mujer, en cualquier aspecto de su neceser. Thom.

La envidia mezquina palidece con la alegría de otra persona y odia la excelencia que ella no puede alcanzar. Thomson.

La envidia es natural en el hombre; es por añadidura, a la vez, un vicio y una desgracia. La envidia de los hombres muestra lo infelices que se sienten; y su incesante atención a lo que los demás hacen u omiten indica lo mucho que se aburren. Schopenhauer.

 

 

Ríos de tinta se han escrito sobre la envidia. Se dice en muchos países que es deporte nacional. Estoy seguro que, entre estas reflexiones sobre la envidia y las frases cortas a modo de refranes, que encontrarás en el otro post, identificarás amuchas personas de tu entorno y aprenderás, que la envidia es de todo, menos buena.
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Iván López
Compilador.