Frases y citas de Gabriel García Márquez

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Gabriel García Márquez (1927-2014), fue un novelista colombiano, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1982, uno de los grandes maestros de la literatura mundial. Es una figura fundamental en el llamado boom de la literatura hispanoamericana, fenómeno editorial que brindó proyección al último grupo de narradores de todo el mundo en el continente en los años sesenta.

En todas estas novelas, es obvio que la lucha con el mundo real y la renovación de las técnicas narrativas están relacionadas con las novelas europeas y americanas durante la guerra. García Márquez sumó a la obra su fantasía fantástica y su inigualable habilidad narrativa, que se refleja en la obra escrita en 1967 que representa el clímax del realismo mágico: Cien años de soledad.

Su infancia  jugará un papel decisivo en su labor como escritor. La fabulosa y rica tradición oral transmitida por sus abuelos nutrió de forma constructiva, la mayor parte de su obra.

Frases míticas de Gabriel García Márquez

Me desconcierta tanto pensar que Dios existe, como pensar que no existe. Entonces prefiero no pensar en eso.

Para los europeos América del Sur es un hombre de bigotes, con una guitarra y un revolver […]. No entienden el problema.

-La ilusión no se come –dijo la mujer-. No se come, pero alimenta –replicó el coronel-.

Si los hombres parieran, serían menos desconsiderados.

-No deberían existir los lunes –dijo el juez. El barbero había empezado a cortarle el cabello.

-Son culpa del domingo-dijo-. Si no fuera por el domingo precisó con aire alegre- no existirían los lunes.

“El teniente se está hundiendo en el pueblo. Y cada día se hunde más, porque ha descubierto un placer del cual no se regresa: poco a poco, sin hacer mucho ruido, se está volviendo rico”

Por fortuna, hay libros que no son de quien los escribe sino de quien los sufre, y éste es uno de ellos.

Dueña por primera vez de su destino, Ángela Vicario descubrió entonces que el odio y el amor son pasiones recíprocas.

En el folio 416, de su puño y letra y con tinta roja de boticario, escribió una nota marginal: Dadme un prejuicio y moveré el mundo.

Y si un día no tienes ganas de hablar con nadie, llámame, estaremos en silencio.