Frases de Hermann Hesse

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Hermann Hesse (1877-1962) fue un escritor, poeta, novelista y pintor alemán. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1946, en reconocimiento a su trayectoria literaria.

Escribió 40 obras de todo tipo, incluyendo novelas, poemas y meditaciones, vendiéndose más de 29 millones de ejemplares alrededor de todo el mundo. Entre sus obras más destacadas se encuentran “el lobo estepario” donde a través de la historia de Harry Haller hace por iluminar la zona oscura de la condición humana a fin de poner al descubierto su carga trágica y su incierto destino , “Siddhartha” que narra la historia de Buda, un hombre para quien el camino de la verdad pasa por la renuncia y la comprensión de la unidad que subyace en todo lo existente y “Demian” donde, tras una experiencia horrenda en la Gran Guerra, relata la repulsa de la sociedad burguesa y masificada y el llamamiento a los elegidos.

Un recopilatorio de sus mejores frases y citas cortas; “lectura para minutos”, se publicó por el compilador Volker Michels. En el libro se demostraba la facilidad de Hermann Hesse, para insertar frases filosóficas lapidarias que pasarían de generación en generación.

En este post, te mostramos una pequeña selección de 10 grandes frases de Hermann Hesse. Esperamos que te gusten.

10 grandes frases de Hermann Hesse

Cuanto más cerca estamos sentados el uno del otro, más nos cuesta conocernos.

La verdad se vive, no se enseña.

Ninguna persona puede ver y comprender en otros lo que ella misma no ha vivido.

No debes añorar una doctrina perfecta, sino la perfección en ti mismo.

El mundo está tan chiflado fuera como dentro del manicomio.

Si podemos hacer a alguien más alegre y feliz, deberíamos hacerlo, en cualquier caso.

Lo bello deriva en parte de su encanto pasajero.

La felicidad es amor, el que sabe amar es feliz.

La fantasía y la intuición, no son otra cosa que formas del amor.

Arte es la contemplación del mundo en estado de gracia.

Hermann Hesse y frases de amor

El amor no debe rogar, ni tampoco exigir. El amor tiene que tener la fuerza suficiente para llegar por sí mismo a la certeza. Entonces ya no es arrastrado, sino que arrastra.

Él había amado y se había encontrado a sí mismo. La mayoría en cambio, aman para así perderse.

Es imposible el amor al prójimo sin amarse a uno mismo. El odio a uno mismo es exactamente igual que el egoísmo desaforado y al final produce el mismo aislamiento espantoso y la misma desesperación.

No es una suerte ser amado. Toda persona se ama a sí misma; en cambio amar, eso sí que es suerte.

Es más raro y difícil que dos personas que dependen una de la otra vivan juntas en paz, que cualquier otro esfuerzo ético o intelectual.

La mayoría de las cosas, aunque se pretexte que es por otros motivos, se hacen por las mujeres.

Soy un admirador de la infidelidad, del cambio, de la fantasía. No veo ningún valor en fijar mi amor en cualquier rincón del mundo. Aquello que amamos lo considero siempre y únicamente como una metáfora. En cuanto el amor queda amarrado a algo, se torna fidelidad y virtud, se me hace sospechoso.

Todas las cosas del mundo se pueden imitar y falsificar, menos el amor: el amor no se puede robar, ni imitar, vive sólo en el corazón que sabe entregarse totalmente. Esta es la fuente de todo arte.

La gente no paga gustosa con confianza y amor, prefiere pagar con dinero y mercancías.

No hay nada que tenga menos éxito que meditar sobre la persona a quien amamos.

La vida sólo adquiere sentido por el amor. Es decir: cuanto más amor y capacidad de entrega poseamos, tanto más sentido tendrá nuestra vida.